Dicen que debido a la piratería cerraron miles
de cines de toda la vida y sin embargo, en
centros comerciales se inaguraron decenas de salas por cada uno de estos. Tantas
salas abrieron en realidad, que bien contrarrestan la pérdida de videoclubes
que cayeron también por la supuesta piratería. En definitiva unos por otros.
¿A que pérdidas nos referimos
entonces? ¿Que parte de la cultura, dicen, quieren proteger los oficiales
antipiratas?
Es claro, quieren proteger la
cultura del coche, del megamultisupermercado, la deglutación de lípidos con
ketchup y sesión de cine donde toda sinopsis comienza ineludiblemente con un excombatiente
norteamericano que regresa para acabar con ….¿El terrorismo, la mafia, la
corrupción, los traficantes... ? ¡No nos querrán meter miedo¿no?!
Es decir, la cultura que interesa
a multinacionales varias ubicadas omnipresentemente
en todo centro comercial, además claro
es, de los industriales, productores, distribuidores y salas de cine que
forman una suerte de monopolio en nuestro pais y que ahora también quieren sacarle tajada a los
videoclubes on line. Un prometedor negocio al cual nos han enganchado según un
marketing al más puro estilo camello de barrio y que ahora quieren rentar
cortando el chorro.
Nadie de los que tanto defienden
la cultura y despotrica de la piratería parece acordarse de que ver una
película pirata en versión descarga u on line ha sido hasta ahora poco más que ver el canal plus codificado y que
la mayoría de los ladrones de cultura han preferido la mala calidad formal de
la imagen pirata que la mala calidad conceptual de las programaciones
televisivas, que tan tarde y tan inoportunamente se ha querido proteger, por
cierto.
Claro que, a estas alturas, que
la cultura está como está, millones de internautas aún esperan que la ministra
no les niegue la oportunidad de ver on line, cómo el ex agente del FBI vuelve
para librarnos de los monopolios, los neoliberalismos, los corporativismos, los
lobbies, las agencias de especulación y las incompetencias de unos jerifaltes
nacionales que lejos de tener la más mínima inclinación patriota, traiciona a
su pueblo como el malformado aquel de la película 300, esa obra maestra del cine de la universal .
¡Como si la piratería le hubiera
afectado a todas las leidis gagás, sobabobas
y pubitontas que no dejan de jodernos en
tiendas, bares, discos, teles, y en
todas las naciones en general!
Bien saben ellos - los que tanto
despotrican de la piratería- que la cultura ni se crea ni se destruye sólo se
transforma- ¡y transforma! Al ciudadano
en consumidor y la economía en su economía. Pero eso es otra cosa.


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